Serán siempre los Héroes de Malvinas

Reflexiones en un nuevo aniversario del 2 de abril de 1982.
Por Juan Natalizio *

Cuando se habla del Conflicto del Atlántico Sur es habitual que en los grandes medios de comunicación se describa a los soldados argentinos como “pobres pibes” y “víctimas”. Para sostener este relato, no hablan los combatientes de Malvinas, sino que otros lo hacen en nombre de ellos, o hay una monopolización de un centro de ex combatientes o de un veterano. Estas parecieran ser las únicas voces y lo que ellos dicen aparenta representar a todos sus compañeros.

Esta narración está dentro del marco de la desmalvinización, que pone a la Argentina como culpable de todo lo que pasó en 1982, muestra a nuestro país como el agresor por el desembarco del 2 de abril, a todos los oficiales y suboficiales argentinos como torturadores y a los ingleses como una especie de liberadores. Incluso, según esta perspectiva le debemos la democracia a Margaret Thatcher. Podemos seguir enumerando puntos de lo que llamamos desmalvinzación, pero no es la intención de este artículo.

En un nuevo aniversario del 2 de abril queremos repasar los testimonios de quienes en 1982, siendo soldados, representaron al pueblo argentino y latinoamericano frente a un nuevo ataque imperialista. Dejar que ellos respondan si son víctimas de la dictadura o pobres pibes. Las respuestas son fragmentos de entrevistas realizadas en el programa de radio Malvinas Causa Central que se emite desde 2013 todos los sábados de 12 a 14 horas por Megafón FM 92.1, la radio de la Universidad Nacional de Lanús (UNLa). Observemos.

Sobre la desmalvinización, el combatiente de Malvinas Fernando Cangiano, autor del excelente libro Malvinas. Debatir la guerra politizar la memoria, reflexionó: “Es un proceso político-cultural que se inició cuando terminó la guerra de Malvinas, y que consistió en imponer una matriz interpretativa de lo que fue la guerra y el rol que desempeñó cada uno de los actores en la guerra”. Este proceso cultural puso a los combatientes de Malvinas como víctimas, ocultando sus historias. Daniel Spataro, combatiente y autor del libro «Los protagonistas mudos» nos señaló que “el término protagonista te quita la categoría de víctima”. Y sobre esto hace hincapié: “No fuimos ni héroes ni mártires, fuimos protagonistas.”

Le preguntmos a Cangiano qué siente cuando dicen "los chicos de la guerra" y nos respondió de forma contundente: “Yo personalmente siento que es parte de este dispositivo desmalvinizador que se instaló en la Argentina (y que) tuvo varios núcleos, o ejes o sentidos. Uno de ellos es el rol que se les designó a los veteranos de Malvinas: el rol de los chicos de la guerra. Un rol de desvalorización, de victimización. Éramos niños impotentes que estábamos en Malvinas sin saber de qué se trataba. Eso para el lado de los soldados. Para el lado de oficiales y suboficiales (se sostiene) que eran todos torturadores y asesinos, que maltrataban a los soldados. Lo interpreto de esa manera, como parte de un dispositivo más amplio que tenía como base fundamental la necesidad de las clases dominantes de la Argentina, de la embajada norteamericana y los intereses ingleses en nuestro país de borrar de la memoria colectiva de los argentinos el episodio de Malvinas y toda su carga de patriotismo y de lucha antiimperialista, de lucha contra el colonialismo que fue lo positivo de Malvinas. Por supuesto que la intención de la dictadura cívico-militar no era poner en marcha una lucha antiimperialista ni muchos menos. Pero más allá de las intenciones de Galtieri y de la cúpula militar del momento pasó algo que estaba afuera de los cálculos de la dictadura, un gran movimiento, una energía nacional y popular que tuvo trascendencia en toda América Latina y que mostró con toda claridad cuál es el lugar que ocupa Argentina en el mundo, cuál es el papel de las grandes potencias, cómo están fundadas y cómo están articuladas las relaciones internacionales (que no están basadas) en la razón, en la Ley, (sino) en la fuerza. Digamos que los ingleses fueron pacifistas en Malvinas hasta el 2 de abril cuando las Malvinas (fueron recuperadas) y se convirtieron en grandes belicistas y mandaron a nuestra tierra una flota descomunal.

“Malvinas dejó una gran cantidad de enseñanzas (sobre) el lugar que ocupa la Argentina en el mundo, la relación con los demás países, cuál es nuestro destino, que somos parte de una Nación Latinoamericana. En ese sentido me parece muy positiva la política de los últimos años (la entrevista fue realizada en el 2014) de tratar de regionalizar la Cuestión Malvinas, articularla con el resto de América Latina y ser muy claros en que Malvinas no es un problema exclusivo de nuestro país. Una flota nuclear a 400 km de nuestro territorio no es un problema de argentina sino de América Latina.”

Pascual Rueda, presidente del Centro de ex Combatientes de Malvinas “Puerto Argentino” de Almirante Brown comenzó a militar en 1997 y nos lo contó así: “Empecé a militar y no paré, y no pienso parar. Difundir Malvinas, malvinizar, ir a las escuelas y hablar con los chicos y contarles la historia sin entrar en la parte bélica, sino lo que uno siente y lo que representa Malvinas para nosotros, es fundamental, es parte de nuestra vida. Para la mayoría de los veteranos todo pasa por Malvinas, desde que nos despertamos hasta que nos acostamos”.

Para Pascual Rueda la estigmatización de “pobres pibes de la guerra” comenzó con la película Los chicos de la guerra (1984): “Nos muestra como chicos asustados, llorosos y corriendo pidiendo por mamá, algo que en Malvinas nunca ocurrió, que es totalmente inexacto. La otra saga de eso es Iluminados por el fuego (2005), que también forma más parte de una fantasía que de un hecho histórico, pero la verdad que a nosotros no nos gusta. Fuimos chicos de corta edad, puede ser, pero en el campo de batalla y frente al enemigo nosotros fuimos hombres dispuestos a cumplir el juramento que le hicimos a la bandera, que lo seguimos manteniendo porque nosotros vamos a seguir defendiendo la bandera hasta perder la vida, no con un arma en la mano pero sí con la historia, con la memoria y con esto de malvinizar. Obviamente a la guerra van los más jóvenes, los más resistentes, los que van a aguantar más, por eso se llama ‘Infantería’, porque en todas las guerras siempre van los más jóvenes.

“Y la verdad que nos digan chicos de la guerra es un insulto, tampoco somos héroes. Los héroes son los que quedaron en las islas, nosotros somos simplemente sobrevivientes y tenemos la obligación moral de salir a hablar por aquellos que no tienen voz, creo que es lo más importante, nosotros hablamos en nombre de los muertos, en nombre de los que custodian Malvinas y han regado ese suelo con su sangre, y creo que es un compromiso ineludible que tiene cada veterano de salir y contar la historia y que no se pierda. El soldado no muere en el campo de batalla, muere cuando su pueblo lo olvida.”

Foto 2 de abril 1982 (Rafael Wollmann)

Foto 2 de abril 1982 (Rafael Wollmann)

El ex soldado del Regimiento de Infantería 7, Juan Peralta, presidente de la Comisión de Enlace de Veteranos de Guerra de Lomas de Zamora nos dijo al respecto: “Yo no me considero víctima de nada, hasta el día de hoy inflo el pecho y me siento bendecido por haber defendido la patria”. Y agrega: “Tengo el honor de haber combatido en Malvinas, defender mi patria y no somos víctimas, porque los 649 que están allá no son víctimas, ellos murieron por la patria”.

Alejandro Liebana, ex soldado del Regimiento de Infantería 3, nos respondió lo siguiente: “Mientras me hacías esa pregunta recodaba todo lo que pasó durante estos años y al principio me ha generado bronca, violencia, me enojé, me pelee con gente y después que va pasando el tiempo vos vas viendo que a veces uno por ignorancia habla sin tener un conocimiento de causa. Lamentablemente se ha politizado y Malvinas se ligó mucho a la dictadura militar, y yo siempre consideré que son dos cosas distintas. Lamentablemente sufrimos ese abuso por un gobierno militar, un gobierno de facto, pero hubo gente que fue a pelear por lo que realmente era Malvinas y lo que significa hoy en día, entonces hoy por hoy esa bronca fue menguando y uno trata de malvinizar, de decir: 'bueno, vamos a dar a conocer lo que realmente pasó'. Hubo gente que peleó con honor, hubo gente que no, hubo gente que tuvo abuso, allá en Malvinas. Te digo esto porque en mi caso particular el que era subteniente en ese momento, el que era mi jefe, hoy coronel retirado, seguimos siendo amigos porque realmente fue un oficial que estuvo al lado de nosotros y yo creo que hay que rescatar eso, no hablar de la gente que hizo las cosas mal, si no resaltar a los argentinos que hicieron las cosas bien y que lucharon por nuestra patria.”

No solo los que combatieron en Malvinas sufren la desmalvinización, las Madres de Malvinas también la sufrieron. Delmira Hasenclever, la madre del maestro soldado Julio Rubén Cao aseveró: “No lo voy a dejar de decir nunca, no fueron los pobrecitos de la guerra, más allá que las guerras no sirven, que solo traen destrucción y muerte, en eso estoy de acuerdo. Pero que después fueron nuestros hijos los que quedaron, están haciendo guardia en Malvinas, son 649 banderas argentinas que allá flamean y esperan el reconocimiento del pueblo argentino. Y acá hay miles de veteranos que son los héroes de la patria. No son los pobres chicos de la guerra, son los valientes soldados que lo dieron todo por la patria y no pelearon con los hermanos, pelearon contra los ingleses”.

El combatiente de Malvinas Carlos Bonetti, ex soldado de Artillería Antiaéreo 601 de Mar del Plata, también nos dio su opinión: “Fue parte de un plan de desmalvinizacion gestado por Gran Bretaña e impuesto a la Argentina que comenzó el 14 de junio de 1982 con el mismo gobierno militar, y que fue acentuado con cada uno de los gobiernos sucesivos que hubo en la Argentina a partir de allí. Este proceso de desmalvinizacion apuntó a denostar a las Fuerzas Armadas, desarmarlas, denigrarlas. Se contaron muchas cosas tergiversadas, muchas cosas que nada tienen que ver con la realidad que nosotros vivimos en Malvinas, es ofensivo que nos llamen 'los chicos de la guerra', porque de hecho ninguno de los que estuvimos allí fuimos los chicos de la guerra, yo siempre vi hombres de 18, 19, 20 años, hombres de la guerra, que en todo momento pusieron lo mejor de sí para defender ese territorio y lo hicieron de la mejor manera que pudieron. Entonces, el llamarnos hoy 'los chicos de la guerra' después de 33 años, es cada vez más ofensivo, porque esa no es la realidad de lo que se vivió en las islas Malvinas.

“El veterano de guerra se fue diciendo '¡pero esa no es la historia que yo viví!, ¿por qué alguien tiene que contar mi historia cuando no es esa la historia que viví?'. A algunos les costó 10 años empezar a hablar y a otros les costó 15, 20 y 30 años, pero el veterano empezó a hablar, a contar la verdadera historia de lo que pasó allí en las islas, y así el pueblo en general, que durante muchos años a través de muchos medios de difusión estuvo escuchando cosas que nada tenían que ver con la realidad de lo que sucedió allí, empezó a preguntar, empezó a interiorizarse y empezó a darse cuenta de todo lo que nos mintieron”.

Esteban Vilgre Lamadrid era cadete del Colegio Militar, donde estaba cursando el último año. Al comenzar el conflicto se necesitaban cubrir puestos y por eso fueron egresados los cadetes de 4to año como “subtenientes en comisión”. Vilgre Lamadrid fue destinado al Regimiento de Infantería 6 de Mercedes y en su nueva unidad fue a Malvinas. Sobre los “pibes de la guerra” nos respondió: “Los soldados no hacemos la guerra, la guerra la deciden otros. De esa misma manera que la guerra la deciden otros, no importa si en ese momento era Galtieri o un presidente constitucional, los soldados somos los que cumplimos las órdenes y somos los que pagamos el precio más caro en cualquier guerra. Así como los soldados no somos los padres de las victorias de las armas de la patria tampoco somos los padres de las derrotas. Después de Malvinas se nos hizo a nosotros, a los que habíamos combatido, los jóvenes combatientes, los padres de la derrota, hay un viejo dicho que dice 'la victoria tiene muchos padres y la derrota es huérfana', y bueno, a nosotros nos hicieron padres de esa derrota. Nosotros somos y seremos siempre orgullosos padres de esa derrota. Fuimos a pelear por nuestra Nación y lo hicimos de la mejor manera. Yo mejor que nadie puedo decir que no hubo ningún 'chico de la guerra', yo me animo a discutir con cualquiera que diga eso, a refutar, a decir que eso es una mentira. La patria tuvo soldados valientes, y yo lo vi. Que pusieron el pecho al enemigo. El soldado Horisberger, cuando nos estaban atacando los británicos, tres veces se levantó para cambiar el cañón de su ametralladora y continuar disparando, el soldado Becerra, el soldado Bordón, el soldado Echave, el Soldado Balvidares, el soldado Luna... todos caídos de mi sección en el monte Tumbledown en la soledad absoluta del combate y la noche, bajo las bengalas esperaron y resistieron heroicamente a los británicos y murieron, pero también cayeron heridos (defendiendo su posición) y otros fueron tomados prisioneros. Eso es el espíritu del soldado argentino. Ese es el soldado que combatió. Los quieren llamar 'los chicos de la guerra', llámenlos, pero fueron tremendos hombres que pusieron lo mejor de sí por nuestra patria. Deben ser un ejemplo para un montón de argentinos. Así que yo soy un orgulloso padre de esa derrota y no me siento ningún chico de la guerra.”

Al ex soldado Mario Francione, integrante del Centro de Veteranos de Guerra de Malvinas de Lanús, le preguntamos si se siente una víctima de la dictadura y contestó: “No, al contrario. Yo no fui a defender nada más que a la patria. Yo juré a la bandera, si bien la juré en Malvinas. No fui a defender a nadie en particular, sino a cumplir mi obligación como soldado y con la Ley que era el Servicio Militar Obligatorio, con la suerte que mi clase y en el año que me tocó el servicio militar fue el tema Malvinas. No me importa quién era Galtieri, Videla o Juan Pérez. Se metieron en el fondo de mi casa. Saltaron la reja y se metieron en el fondo de mi casa. Yo fui a defender lo mío. Nadie preguntó quién quiere ir, eran puestos obligados. Si hubiesen preguntado, creo que todos los que fuimos hubiéramos ido.”

La historia del Conflicto del Atlántico Sur la deben contar sus protagonistas. El pueblo argentino a pesar de la maquinaria desmalvinizadora logró separar a la Dictadura genocida de la Causa de Malvinas. Lo hizo durante el Conflicto y luego del mismo. Esto lo podemos ver reflejado en las Gráficas del Pueblo. Allí se ve cómo en todo el país están presente Malvinas y sus Héroes. El aparato cultural desmalvinizador intenta poner a los argentinos y argentinas como culpables de todo lo sucedido en 1982. Es el precio de enfrentarse a Gran Bretaña, Estados Unidos y sus socios. Malvinas es símbolo de la Unidad Latinoamericana, y es prueba de que aún existen países imperialistas que imponen sus reglas. Esa es una de las enseñanzas de la guerra.

El Conflicto del Atlántico Sur dio a la República Argentina 649 héroes que deben ser reconocidos por todos y todas, muchos de los combatientes aún están con nosotros y en los actos que participan se ve el amor y respeto que les tiene el pueblo, y lo mismo pasa en cada escuela que van a dar una charla. Los británicos pierden la guerra desmalvinizadora.

El soldado de Malvinas nos enseñó que en la adversidad y aunque el enemigo sea más grande, nunca hay que bajar los brazos, siempre hay que pelear. Malvinas es un sentimiento para los que fueron. No hay duda de que, como también nos enseñaron nuestros combatientes, volveremos a Malvinas de la mano de América Latina. Argentina tiene héroes y son los héroes de Malvinas.

 

* Integrante del Observatorio Malvinas de la UNLa, es conductor del programa de radio “Malvinas Causa Central”.