Malvinas. Una mirada kuscheana de lo simbólico

A 40 años del aniversario del Conflicto del Atlántico Sur y a 100 del nacimiento de Rodolfo Kusch, el autor formula una interpretación simbólica de la cuestión Malvinas a partir de las categorías del filósofo y antropólogo argentino.
Por Diego Nieva *

Durante el año dos mil veintidós, coinciden el cuadragésimo aniversario del conflicto bélico en nuestras Islas Malvinas y el centenario del natalicio del pensador argentino Günter Rodolfo Kusch.

El presente texto se propone reflexionar desde una mirada kuscheana el aspecto simbólico que la causa Malvinas conlleva. Para ello se parte desde la categoría de horizonte simbólico, definido éste por José Tasat como “aquello que constituye el límite extremo que preside el espacio de sentidos de una cultura y, como tal, en toda decisión”. (Tasat, 2020). Es ese horizonte simbólico el que nos identifica en un nosotros/as pero que no está desprendido o aislado, sino que está adherido al suelo que habitamos.

¿Un nosotros/as cualquiera? Si está adherido al suelo no. Es un nosotros/as tramitado y vivido como pueblo. Es que siendo pueblo, arraigados/as a ello, será la única manera que podremos completar nuestra existencia y nuestra identidad.

Y es esa identidad; validada y sacralizada por el propio pueblo, la que genera sus espacios de representación con significados profundos, con los dos pies apoyados en el suelo que habitamos a modo de sostén espiritual que operan en el campo de lo simbólico.

Lo simbólico en Malvinas se conforma a partir de experiencias de vida que tuvo, tiene y tendrá en la valoración la razón y el sentimiento transformados en una memoria colectiva del pueblo argentino y latinoamericano. Representado en expresiones artísticas que, como la propia causa, se sitúan en el sentido del estarsiendo (1): siempre en acción, preparados/as para la marcha. La causa Malvinas es ni más ni menos que la forma más fuerte del estarsiendo así de nuestro pueblo.

“Cuando un pueblo quiere decir lo que piensa lo dice totalmente”.

Rodolfo Kusch

Desde el punto de vista occidental y mercantilista del arte, se puede reflexionar de qué manera un artista vuelca su energía en darle más relevancia a la propia obra que a lo que representa y significa. De esta manera, el resultado será lo que Kusch denomina arte de producción y no de creación, expresando un arte del placer y de la forma que se afinca en una estética del arte.

Tal es el caso de la obra titulada “Dos Rosas” del orfebre Juan Carlos Pallarolls, que si bien toma como tema de inspiración el conflicto bélico de 1982, termina centrándose en la propia pieza de arte para hablar de sí misma.

Rosas de Pallarols. Fuente: Internet.

En el caso que se pone como ejemplo, se puede observar que es el artista quien da un significado y un fin a la obra. Dirá que es “una obra que ha cobrado identidad propia”, olvidando, o tal vez a sabiendas, que el sentido de una obra, como dice Kusch, no se agota con el autor sino con el pueblo que la absorbe.

En este caso, en palabras de Tasat, “el artista se fue separando del lazo social, que se configura con valores morales, éticos y estéticos.”

En el lado opuesto del ejemplo anterior, el decir del pueblo acerca de Malvinas conforma en sí un gran acto artístico que se expresa en paredes, pinturas, esculturas, canciones y en los cuerpos de quienes se tatúan la causa Malvinas en forma de imágenes o textos significativos.

Hablar de acto artístico implica pensar en la obra como una expresión que no empieza en sí misma, como dice Tasat, “se trata de dejar de pensar las obras artísticas desde la triada universal ser/esencia/concepto como logro del artista y su obra, para posicionarse en la triada estar/estancia/símbolo”, ya que simboliza una historia personal, de muchos/as, y a la vez de un nosotros/as patriótico y popular, que tampoco se termina ante la obra ya que ésta se trasciende a sí misma y opera con toda su carga simbólica a manera de altar de amor y fe popular a nuestras Malvinas.

El arte malvinero es de la piel para adentro, nos traspasa. Opera por sobres todas las cosas en el terreno de lo emocional, de forma personal y colectiva a la vez. Existe un inconsciente colectivo que nos conecta con esos actos artísticos, no sólo dando sentido y significado sino también generando respeto y devoción. Rara vez se vandaliza una obra malvinera erigida en espacios públicos o se tiene que explicar su significado.

El arte expresado en este nivel funciona a manera de conjuro que neutraliza todo intento de desmalvinización y nos reúne como pueblo detrás de la causa.

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“Se diría que las masas representan a la gran historia y envuelven y condicionan a la pequeña historia limpia y luminosa, tejida por historiadores y mercaderes”.

Rodolfo Kusch

Respecto a la historia, se debe tener en cuenta su influencia dentro del campo de lo simbólico.

Ante los acontecimientos, qué se cuenta, cómo se cuenta, dónde y a quiénes se cuenta la historia, dejará una huella con pretensión de verdad. Pero si además se piensa en lo que no se cuenta, si se da voz a aquellos que esa historia silencia, toma forma otra historia de los mismos acontecimientos.

Kusch, al reflexionar al respecto, plantea que la historia “en su sentido puro y ortodoxo, apunta también al patio de los objetos, como si quisiera ver al hombre como un objeto entre otros”. Y plantea como una forma más profunda de ver la historia dividiéndola entre la gran historia, “que palpita detrás de los primeros utensilios hasta ahora y que dura lo que dura la especie, […] y que simplemente está ahí, y la pequeña historia que relata sólo el acontecer puramente humano y es la de los que quieren ser alguien.” Pequeña historia porque es de la especie encerrada dentro del patio de los objetos, muchas veces en forma de compendios, manuales didácticos, suplementos periodísticos pero sin otra pretensión que la de “ser alguien”, sumergida en un relato, como dice Kusch, sin dios y sin mundo.

Por otra parte, la gran historia es para Kusch “la que se da fuera del patio de los objetos, la que es exacta”, dice, “la más cierta porque funde el acontecer humano al plano de la propia especie y reduce los descubrimientos técnicos y la expansión y el poderío del hombre a episodios menores.”

Malvinas, contada así, relata los acontecimientos, le da voz a sus protagonistas, a quienes estuvieron a su lado, a los/las familiares, amigos/as pero también a quienes de alguna manera, en algún momento tuvieron contacto con todas esas historias que forman la gran historia. Una historia formada por los hechos y también por las vivencias, las anécdotas, los pensares, las sensaciones, los sentimientos, los encuentros y desencuentros. La gran historia cuenta el hedor y la pulcritud de los hechos “trazando el itinerario real del hombre”, como dice Kusch, “porque reemplaza a una humanidad formada por individuos por otra, que se da en el plano de lo biológico de la especie y que no tiene individuos sino comunidades”. Comunidades que conforman un pueblo argentino y americano.

Cementerio de Darwin, Islas Malvinas. Fuente: Internet.

Es esta gran historia la que narra los acontecimientos del pasado pero que en el presente, contada en el seno del pueblo y por el pueblo, en las escuelas, en instituciones, en centros de veteranos, en clubes, en conmemoraciones, en el transporte público, garantiza un futuro, que desde el estarsiendo, estará en plena acción, en una marcha constante haciendo historia permanentemente hasta que el pueblo argentino recupere y vuelva a habitar el suelo malvinero.

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“La cultura significa lo mismo que cultivo”.

Rodolfo Kusch

Existe en Malvinas una presencia que opera desde lo simbólico con un peso abrumador sobre el imperio invasor: son las ciento veintitrés tumbas de nuestros caídos en combate.

Cada una es un espacio sagrado insoportable para los habitantes trasplantados en nuestras islas.

Esas tumbas pasaron por infinidad de procesos de usurpación. Entre ellos, incumpliéndose tratados internacionales como los convenios de Ginebra, se violó su intangibilidad, en muchos casos se les quitó su identificación, las trasladaron a un único lugar en un valle donde no puedan visibilizarse desde los asentamientos donde habitan los británicos.

¿Y qué sentido tiene todo este acto sobre esas tumbas?

Pues que esas tumbas diseminadas por gran parte de nuestras islas Malvinas pertenecen a nuestra cultura argentina y americana, y si hablamos de cultura, como bien dice Kusch, hablamos de cultivo, hablamos de semilla.

Ciento veintitrés semillas argentinas y americanas sembradas en esa porción de nuestro suelo, un suelo que pesa y que nos da arraigo y nos une como pueblo. Un suelo que para Kusch es un fundamento, el punto de gravedad que rige sobre nuestra historia como comunidad.

Semillas que intentaron ser ocultadas, negadas, arrancadas pero que inevitablemente dieron fruto. Un fruto que crece día a día, que atemoriza al invasor y anula a quienes pretenden el olvido con la desmalvinización. En ellos, estas semillas, les despierta un miedo que se traduce en el creciente emplazamiento de armas de todo tipo y tamaño, se puede ver una desesperación por hacer cada vez más grande el patio de los objetos. Objetos que para Kusch, mientras más grandes y complicados sean, tanto mayor estarán mostrando la dimensión de ese miedo.

Semillas que dentro del pueblo dan vida a la causa, en y desde el pueblo. Un pueblo que ama Malvinas y que no se equivoca cuando ama porque es, en palabras de Yorio, sujeto y objeto del amor.

Un amor que opera en el recinto sagrado que Kusch define como del pa´mi. Sagrado porque es lo que se aproxima a lo más interior de uno, con recuerdos, deseos y anhelos, en lo más profundo de nuestras vidas, bien adentro.

Malvinas es también no sólo el centro geográfico de nuestro país sino también el domicilio y el corazón de nuestra Patria Grande.

Dice Kusch que “el pueblo siempre habla una jerga divina, de tal modo que aunque diga pa´mi está diciendo pa´todos.” Y ese es el verdadero sentido del pa´mi y de Malvinas.

* UNLa - Chichería de América
Notas:

1. A diferencia del modelo cartesiano del “pienso luego existo”, Rodolfo Kusch postula la idea del estarsiendo. El estar precede al ser. Se está parado (stare) y el ser en gerundio nos marca la acción de marcha en constante desarrollo. Kusch plantea, como bien explica Carlos Cullen, la dificultad de querer ser sin estar y la posibilidad de estarsiendo.

Textos consultados:

- Cardoso Julio (Dirección, Guion) (2010). Malvinas. Viajes del Bicentenario (Película documental). Familiares de caídos en Malvinas e Islas del Atlántico Sur, UNLa, Observatorio Malvinas, Quijotanía, Instituto Malvinas, INCAA.

- Cardoso Julio Dirección, Guion) (2012). El Viaje de Abril (Cortometraje, drama). MegafónUNLa, Observatorio Malvinas UNLa.

- Gráficas del pueblo: memoria de la causa Malvinas en el paisaje urbano / Julio Cardoso ... [et al.] ; Coordinación general de Ernesto Dufour. - 1a ed . - Remedios de Escalada : De la UNLa– UniversidadNacional de Lanús, 2018.

- Gráficas del Pueblo: catálogo de la memoria de Malvinas en el paisaje / María Sofía Vassallo;César Trejo. - 1a ed . - Remedios de Escalada: De la UNLa - Universidad Nacional de Lanús,2019.

- Cardoso Julio - (diciembre 2016) - Retrato del Régimen Dominante - Revista Allá Ité. Centro Ugarte. UNLa – Edición digital - http://revistaallaite.unla.edu.ar/34/retrato-del-r-gimen-dominante

- Kusch, Rodolfo – Obras Completas – 1ra. Edición 1ra reimpresión – Rosario: Fundación A. Ross, 2007 – Tomos I, II y III.

- Tasat, José Alejandro y Juan Pablo Pérez - Arte, Estética y Teatro en Rodolfo Kusch – José A. Tasat y Juan Pablo Pérez (Coordinadores) y AA. VV.: Rodolfo Kusch; Jorge Torres Roggero; Ignacio Soneira; Cristian Valdés Norambuena, Jorge Dubatti; Domingo Ighina, Andrea Bocco; Roberto Esposto; Claudio Ongaro Haelterman; Epílogos: 1) Jorge Dubatti 2) Ignacio Soneira y Juan Pablo Pérez. – 2da Edición; Buenos Aires; J. A. Tasat – Monadanomada ed.; 2020

Imagen de Portada: Detalle de Virgen de Malvinas. Acrílico sobre tela. 2014. Fuente América en Colores.